Lectura conjunta: Best japanese books 4#



Tres veces hasta la fecha. La última hace casi dos años y mira que la idea original era hacerlo cada pocos meses. Para el que no sepa de lo que estoy hablando se trata de una lectura conjunta que hacíamos algunos por Twitter con una finalidad muy simple, ir comentando libros de autores japoneses. Os podéis dar una vuelta por el hashtag que utilizamos normalmente #LC_Bestjapbooks.
     La idea nació cuando vi en Goodreads una lista que me pareció muy interesante llamada "Best Japanese Books" y, como soy muy original, decidí que como la lista de libros era bastante larga, podríamos ir sacando por votación popular alguno cada poco tiempo. La primera vez nos enfrentamos a Confesiones de una máscara de Yukio Mishima. La segunda, Out de Natsuo Kirino. La tercera, Colegiala de Osamu Dazai. Así que después de comentarlo con algunos de los participantes de las entregas anteriores hemos decidido volver a la carga. Sin embargo, a diferencia de las primeras tres veces en el mes de mayo vamos a plantearlo de un modo un tanto diferente. En vez de elegir libros como hasta la fecha, vamos a elegir a un autor (o autora). Así que todos los que quieran apuntarse a esta propuesta tendrán plena libertad para elegir el libro que prefieran del autor (o autora) que salga elegido por votación popular. El cambio se debe a que en anteriores ocasiones hubo gente que no pudo apuntarse por haber leído ya el libro que salió, así que de esta forma queremos "recompensar" a la gente que no pudo participar y hacerlo de un modo un poco diferente al habitual. 

Hay nueve autores, más abajo tenéis unas notas sobre todos ellos, junto a un listado de algunas de sus obras. Todo el que desea participar puede votar hasta el día 24 y empezaremos la lectura conjunta el 1 de mayo


Junichiro Tanizaki 

(Tokio, 1886-1965), piedra angular de la literatura contemporánea japonesa y eterno candidato al premio Nobel, cursó estudios literarios en la Universidad imperial. Autor fundamental para el entendimiento mutuo entre Oriente y Occidente, conoció en profundidad la literatura occidental y se dejó empapar por su influencia: Poe, Baudelaire y sobre todo Oscar Wilde. Al final de la década de 1920, Tanizaki se trasladó a Kansai, donde descubrió la cultura clásica nipona y la belleza del Japón premoderno. Durante la guerra, sufrió la censura en trabajos como Las hermanas Makioka, que se convertirá en uno de los grandes éxitos de posguerra. En 1949 recibió la Orden del Mérito Cultural en reconocimiento a su laboral literaria. Tanizaki continuó trabajando de manera incansable hasta su muerte (información de la web de Satori Ediciones).

Obras: "La vida enmascarada del señor de Musashi", "La historia de un ciego", "El elogio de la sombra", "Sobre Shunkin", "Cuentos de amor", "La llave", "Hay quien prefiere las ortigas".




Yoko Ogawa

Nace en Okayama en 1962. Estudia en la Universidad Waseda de Tokio. En 1986 inicia su carrera de escritora, inspirada por sus lecturas de los clásicos japoneses, El diario de Ana Frank y las obras de Kenzaburo Oé. Ya con su primera novela, Cuando la mariposa se descompone, obtiene en 1988 el prestigioso Premio Kaien, y desde entonces su fama no ha hecho más que crecer en Japón y en el extranjero. En 1991 logra el gran premio Akutagawa por El embarazo de mi hermana, publicado por Editorial Funambulista en 2006, que se convierte inmediatamente en un best seller en su país. Muchas de sus obras se han traducido a las principales lenguas occidentales. En 2003 publica La fórmula preferida del profesor (Funambulista, 2008) que obtiene varios premios (el Premio Yomiuri, el Premio de las Librerías Japonesas y el de la Sociedad Nacional de Matemáticas «por haber mostrado la belleza de esta disciplina»). A raíz del éxito de la novela y de su adaptación al cine, a la radio y al cómic, en 2005 coescribe con el matemático Masahiko Fujiwara Una introducción a las matemáticas más elegantes. Actualmente vive con su familia en la antigua ciudad mercantil de Kurashiki y se dedica exclusivamente a la literatura (información sacada de la web de Funambulista).

Obras:  "Hotel Iris", "La fórmula preferida del profesor", "Lectura de rehenes", "Bailando con elefante y gato", "El Museo del silencio", "Los tiernos lamentos", "Amores al margen", "La piscina", "La residencia de estudiantes".


Yasunari Kawabata

Novelista japonés nacido en Osaka en 1899, graduado por la Universidad Imperial de Tokio. En la década de los años veinte formó parte de un grupo literario de jóvenes escritores conocido como neosensacionistas, partidarios del lirismo y del impresionismo en lugar del realismo social imperante. Poco a poco fue desarrollando un estilo propio, minucioso y episódico. Con frecuencia se preocupó por la exploración de la soledad y los aspectos que bordean la sexualidad humana. Kawabata fue el primer japonés que ganó el premio Nobel de Literatura en 1968, por su maestría narrativa, que expresa con gran sensibilidad el espíritu japonés. En 1972, enfermó y deprimido, se suicidó (información sacada de la página Casa del libro)

Obras: "La casa de las bellas durmientes", "Lo bello y lo triste", "Historias en la palma de la mano", "El sonido de la montaña", "El maestro de go", "País de nieve", "En el lago", "La bailarina de Izu", "Kioto", "La pandilla de Asakusa", "Mil grullas".


Banana Yoshimoto

(Tokio, 1964) estudió literatura en la Universidad de Nihon. Con Kitchen (Andanzas 151 y Fábula 17), su primera novela, ganó el Newcomer Writers Prize en 1987, cuando todavía era una estudiante universitaria, y un año después se le concedía por la misma obra el premio literario Izumi Kyoka. Entre otros galardones, ha recibido en Italia el prestigioso Premio Scanno. Yoshimoto es ya autora de una dilatada pero exquisita obra compuesta de ensayos, novelas como N.P. (Andanzas 217 y Fábula 263), Amrita (Andanzas 481 y Fábula 263) y Tsugumi (Andanzas 653), y el libro de relatos Sueño profundo (Andanzas 591 y Maxi 011/1). Desde 1991, año en que Tusquets Editores publicó Kitchen, Yoshimoto se ha convertido, junto con Haruki Murakami, en una de las voces más prestigiosas de la literatura japonesa actual. En Recuerdos de un callejón sin salida la autora aborda, con el estilo prístino que la caracteriza, temas como el desencanto, la amistad o el amor, encarnados en personajes que buscan, en la plácida cotidianidad de los lazos afectivos, la fuerza para seguir viviendo (información de la página de Tusquets Editores).

Obras: "El lago", "Recuerdos de un callejón sin salida", "Tsugumi", "Sueño profundo", "Amrita", "N.P", "Kitchen", "Un viaje llamado vida".



Osamu Dazai 
Nace en 1909 en el seno de una familia acomodada de la prefectura de Aomari. A los 21 años se matricula en literatura francesa en la universidad de Tokio, aunque abandona cinco años después sin finalizar sus estudios. En la capital, un Dazai desheredado por su padre debido a su relación con una geisha se entrega al exceso, a la adicción  y a la esctiua. En 1935 y 1936, es candidato al Premio Akutagawa y sus relatos suscitan el interés de la crítica. En 1945, junto al final de la guerra, publica Cuentos de cabecera, versión  irreverente y provocadora de cuentos tradicionales japoneses. Tras la segunda guerra mundial ven la luz sus dos únicas novelas Indigno de  ser humano y El ocaso, obteniendo un gran éxito de crítica y público. Sin embargo, acuciado por su adicción de morfina y alcohol y tras largos periodos de internamiento en un psiquiátrico pone fin a su vida en 1948 arrojándose al río Tama con su amante (info. sacada de la web de Satori)
Obras: "Recuerdos", "Cuentos de cabecera", "Indigno de ser humano", "Ocho escenas de Tokio", "Repudiados", "Colegiala"


Hiromi Kawakami


Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela. Sus libros han recibido los más reputados premios literarios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas. En esta editorial han aparecido sus libros El cielo es azul, la tierra blanca (2001; Acantilado, 2009), que recibió el Premio Tanizaki, Algo que brilla como el mar (2003; Acantilado, 2010), Abandonarse a la pasión (1999; Acantilado, 2011), El señor Nakano y las mujeres (2005; Acantilado, 2012), Manazuru (2006; Acantilado, 2013) y Vidas frágiles, noches oscuras (2006; Acantilado, 2015) (información sacada de la web de Acantilado)

Obras: "El cielo es azul, la tierra blanca", "Algo que brilla como el mar", "El señor Nakano y las mujeres", "Manazuru", "Vidas frágiles, noches oscuras", "Amores imperfectos".


Kenzaburo Oé

Kenzaburo Oé (Ose, Japón, 1935) está considerado el símbolo y el portavoz de su generación y uno de los grandes escritores japoneses de nuestro tiempo. ha obtenido los galardones literarios más importantes de su pais, ratificados en 1989 por el Europalia de la Comunidad Europea y en 1994 por el Premio Nobel (información sacada de la web de Ed. Anagrama)

Obras: "Cuadernos de Hiroshima", "Arrancad las semillas, fusilad a los niños", "Cartas a los años de nostalgia", "Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura", "El grito silencioso", "La presa", "Una cuestión personal".

Kazumi Yumoto 


Kazumi Yumoto nació en Tokio en 1959 y en 1992 publicó su primera novela, Los amigos (Nocturna, 2015), que fue un éxito de ventas y premios tanto en Japón (donde se llevó al cine dos años después) como en el resto del mundo. Desde entonces ha publicado varias novelas más, entre ellas La Casa del Álamo (1997; Nocturna, 2017), llevada al cine en 2015, y Viaje a la costa (2010; Nocturna, 2016), cuya adaptación cinematográfica, a cargo de Kiyoshi Kurosawa, recibió en 2015 el premio Un Certain Regard a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes (información sacada de la web de Nocturna Ediciones)
Obras: "Los amigos", "La casa del álamo", "Viaje a la costa"


Natsume Soseki 

Cuando tenía dos años, sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes y a su mujer, con quienes viviría hasta los nueve años. En 1884, instado por su familia, se matricula en la Universidad Imperial de Tokio para cursar Arquitectura, aunque acaba estudiando Lengua Inglesa. En 1886 traba amistad con el poeta Masaoka Shiki, que le inicia en el arte de la composición de haikus. Será entonces cuando adopte el nom de plume de Sōseki (que en chino significa «terco»). Tras graduarse en 1893, Sōseki empieza a trabajar como profesor en la Escuela Normal de Tokio, pero pronto, en 1895, es destinado a la lejana Escuela Secundaria de Matsuyama, en la isla de Shikoku. Parte de sus experiencias en esta remota escuela rural serán recogidas en su novela Botchan, que publicará en 1906. Apenas un año después de haber llegado a Matsuyama, dimite de su puesto y comienza a enseñar en un instituto de la ciudad de Kumamoto, en donde conocerá a su mujer. En 1900 se le concede a Sōseki una exigua beca del gobierno japonés y se le envía a Inglaterra. En este país pasará los años más tristes de su vida, leyendo libros sin parar, deambulando por las calles y pasando miserias sin cuento. Parte de sus sombrías reflexiones sobre la vida inglesa serán publicadas años después en el diario japonés Asahi. Regresa a Japón en 1902, con un contrato para enseñar en la Universidad Imperial de Tokio, donde sucederá al escritor Lafcadio Hearn como profesor de Literatura Inglesa. La carrera literaria de Sōseki se abre propiamente en 1903, cuando comienza a publicar haikus y pequeñas piezas literarias en revistas como Hototogisu. Pero la fama le llegará con la publicación en 1905 de Soy un gato (Impedimenta, 2010). En 1906 aparecerá Botchan (publicada por Impedimenta y galardonada con el Premi Llibreter 2008), que le catapulta al éxito y que se convierte automáticamente en un best-seller y en una de las novelas más leídas por los japoneses durante décadas. Sōseki escribió catorce novelas a lo largo de su vida, culminando en Kokoro, su obra maestra, publicada en 1914. Sanshiro (1908, publicada por Impedimenta en 2009) está considerada la novela puente entre sus dos obras capitales, y forma parte de una trilogía que se completa con Daisuke (1909, Impedimenta, 2011) y La puerta (1910, Impedimenta, 2012). Natsume Sōseki murió en Tokio en 1916 a los 49 años de edad a causa de una úlcera de estómago. En 1984, y en homenaje a su fama y trascendencia, el gobierno japonés decidió poner su efigie en los billetes de mil yenes (información sacada de la web Ed. Impedimenta). 
Obras: "Botchan", "Shanshiro", "Soy un gato", "Daisuke", "La puerta", "Luz y oscuridad", "Kokoro", "El minero".

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Yo te quise más - Tom Spanbauer


Hoy os voy a hablar de Nueva York, de un hombre muy particular que vive aquí. De las pequeñas dosis tan maravillosas de los años ochenta que hay aquí, de la ropa "rara" de nuestro protagonista. De la soledad que se respira en sus páginas pero también la esperanza y las ganas de vivir. De un amor, una amistad y otro amor, el último, que acabó con todo. O casi. 
     Tom Spanbauer tiene algo no sé exactamente el qué pero tiene ese algo que hace que una historia aparentemente normal se convierta en algo especial. Si me paro a pensar con cierta claridad sobre la novela me doy cuenta que lo primero que me ha gustado de ella es su estilo. La forma en la que Ben nos cuenta su historia es uno de los puntos claves. Simple pero no del todo, conciso, claro. Que consigue que desviarse por las diferentes etapas de la vida de Ben no sea un problema, pero sabe también explicar el motivo de todos sus males a posteriori (oh, las mujer de su vida, tío). Los momentos de tensión, de felicidad, de éxtasis. De repetir los errores del pasado, de pisar la misma piedra que tiene el mismo nombre, con el mismo diagnóstico. La necesidad de salir corriendo en el momento menos oportuno. Todo eso transmite Tom Spanbauer con su narración, y eso es sólo el principio. 

Lo segundo que más me ha gustado de Yo te quise más es Ben, su protagonista, el pilar (im)perfecto. Ben es la personificación del desastre, de la mala suerte, un claro ejemplo de cuando tu infancia te pasa factura, cuando las cicatrices y las heridas son tan profundas que son una parte intrínseca de ti. No es que no sepas o no te sale ser de otra manera, es que no puedes. Cuando te gusta escribir pero no te ves con fuerzas de llevarlo más allá de un simple hobby. Cuando lo que escribes no llega a nadie. O casi. Porque llega un momento en que sí, solo necesitabas a la persona justa. Se podría decir que realmente así empieza todo. Un curso de literatura, una invitación a una fiesta (una fiesta un poco peculiar) en la que lo realmente importante es leer lo que uno haya escrito. Y entonces ocurre. Lo que has escrito (y que no parece tener sentido) llega a alguien.
     Yo te quise más es una historia que se va desarrollando en diferentes fases y frentes. Una primera fase, la del amor totalmente platónico pasa sin que casi nos demos ni cuenta. La primera cita, la ruta que se sigue, el punto culminante. Y de repente se acabó. Solo un puñado de recuerdos, venga, vive con eso. La segunda fase, la amistad, la de ese viaje con la novia de Hank, el viaje para vender sus libros juntos, el momento culminante en que todo podría haber tenido por fin sentido. Ya lo decía Adele hace unos años: we could have had it all. Todo eso hace que nosotros nos preguntemos, ¿es el fin? ¿Puede acabar una historia de amor así? Luego está la última, la carrera final. La agridulce, la de el tiempo lo cura todo, la amarga, la del golpe final.

Y ese es el primer frente, el de Ben y Hank. Hank y Ben. Hank, ese tío que puede enamorar a cualquiera. Esos ojos, ese pelo, no existe nadie como Hank. Su forma de ser, de moverse, de mirar. Las miradas. Nadie se mira como lo hacen Hank y Ben. Pero cerremos esa página. Abramos la siguiente. El otro frente abierto, el frente abierto por culpa de Ben, Ruth. Ruth que estuvo casada, Ruth a la que no le importaron todas las rarezas y extravagancias de Ben. La Ruth que lo cuidó y aguantó todo lo que vino a raíz de su enfermedad. La que puso todo su empeño en entenderlo, en darle espacio pero sin separarse de su lado. Pero sin dejar de ser Ruth. La chica que cuando se ruborizaba su cuello se ponía rojo, la pelirroja, la cargante Ruth. La Ruth de las dos caras. Dejémoslo en suspenso y vayamos a la siguiente, el último frente, en el que todo confluye. En el que tres son una multitud. En la que tres necesitan un cuarto o se convierten en dos. ¿Quién te quita a quien aquí?
     Tom Spanbauer ha escrito un libro de amor verdadero, pero no del tipo cuento de hadas, sino el que existe de verdad, el que podemos encontrar en cada esquina de una ciudad grande (y tampoco hace falta irse tan lejos). Yo te quise más es también una historia de descubrimiento de uno mismo, de superar el miedo a los demonios del pasado, de convivir con ellos. Reconocer que hay un problema y sin embargo seguir adelante con la cabeza bien alta (o todo lo posible al menos). Pero Tom Spanbauer asimismo muestra la cara más privada y personal de algunas de las enfermedades más comunes (y mortales) que hay hoy en día y esto es tremendamente importante. La forma en la que las integra en la historia, dándoles el peso suficiente para influir en las decisiones, en la forma de ser de Ben, en su modo de ver el mundo y comportarse con los demás. En como le cambia la vida. En como eso cambia la forma de ver al resto. En como el resto de ve a ti.

Dos, tres, dos. Las cosas pueden salir bien o salir mal, pero siempre habrá alguien que saldrá herido, uno más que otro. La herida será más profunda o menos pero no está en nuestras manos medir las heridas del corazón. A veces ni siquiera las del nuestro propio. Aceptar las cosas tal y como vienen, dejarse llevar por la corriente es también una opción. Los humanos somos seres incapaces de medir las emociones de los demás, nunca seremos capaces de descubrir la verdad oculta si el otro no lo quiere demostrar y quizás por eso, en el fondo, él te quiso más.

   


Ben fue un iluso al creer que podría amar a un hombre y luego a una mujer, «dos personas extraordinarias, dos formas únicas de amar, de décadas diferentes, en extremos opuestos del continente», y salir indemne. Hank y Ben establecieron una profunda amistad en el Nueva York de los años ochenta, mientras aprendían a convertirse en escritores. Hank era heterosexual, y Ben, a pesar de haber estado con mujeres, un homosexual en toda regla. En los años noventa, Ben, ya sin Hank y enfermo de sida, se enamoró de Ruth, una de sus estudiantes de escritura creativa en Portland. El día que Hank apareció de nuevo en escena, nada pudo evitar que se cumpliera aquella famosa regla del tres, según la cual a un trío siempre se le acaba sumando un cuarto o restándosele uno. Y en este caso fue Ben quien quedó fuera.

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Americanah - Chimamanda Ngozi Adichie


Hay libros de los que cuesta hablar. Decir buenas cosas de algo que te ha gustado mucho en teoría es fácil, pero transmitir exactamente lo que te ha hecho sentir algo puede requerir un esfuerzo titánico. Pero cuando un libro conecta contigo cuesta encontrar las palabras justas para hacerle justicia, decir lo que realmente cuenta, no crear faltas expectativas, sueños, esperanzas. Porque de estas últimas tres palabras va Americanah. ¿Pero qué es Americanah? Un término que veremos reflejado entre las páginas de este libro, un concepto, alguien que no es ya de su país, alguien que ha cambiado demasiado para ser nigeriado, pero realmente tampoco acaba por encajar al 100% en Estados Unidos. Así es Ifemelu.

Chimamanda Ngozi Adichie ha escrito un libro sincero, nos ha abierto un poco su alma, relata de forma pausada, tomándose su tiempo para explicar un par de ideas, de sentimientos, de sensaciones, de cosas que uno si tiene suerte, no tendrá que sentir en su propia piel nunca, la experiencia de ser un inmigrante. Lo que cuesta empezar de cero. Aunque toda esa experiencia sea tan solo una parte de esta historia (pero una parte importantísima), sobre eso volveré un poco más adelante, porque el libro no empieza exactamente aquí. Al empezar nos encontramos en un punto en el que todo esto ya ha pasado, estamos en el limbo, en el que el pasado ha hecho de las suyas, cuando quieras o no, ya te has vuelto una persona diferente. El futuro se vuelve de un tono distinto, las esperanzas y las expectativas hace tiempo que se han diluido y lo que prima es el puñetazo de la realidad. 
       Avanzamos hacia atrás, conocemos a la Ifemelu del instituto, la original, la que estaba llena de sueños, esperanzas y expectativas. La que creía que una vida mejor era posible. La Ifemelu que se enamoró, porque si algo es también este libro, es una historia de amor. Obinze era diferente a todos los demás chicos, Obinze tenía un sueño muy concreto por el que luchó con uñas y dientes, leyó todo lo que pudo sobre Estados Unidos, y también se enamoró de Ifemelu. Imaginaron juntos una vida mejor, una vida en Estados Unidos aunque llevase su tiempo, aunque tuvieran que estar un tiempo separados. Pero a veces el amor no es suficiente, la vida tiene unas reglas de juego que no todos saben seguir y ser fiel a sí mismo a la vez. 

Americanah también es un libro arriesgado, es un libro arriesgado porque no todo el mundo sabe lo que se siente al ser un inmigrante, no todo el mundo entiende lo que eso conlleva. Creo que Chimamanda Ngozi Adichie ha descrito un par de momentos crudos, duros, pero totalmente necesarios, porque eso de lo que habla pasa todos los días. A veces no es que cueste adaptarte a un lugar nuevo, eso lleva su tiempo, a veces simplemente no te aceptan por más que luches. Por más que lo intentes, por bueno que seas, si hay uno de los míos que lo haga mejor, lo preferiré a él. La discriminación, el racismo encubierto (y no tanto) es una de las cosas que creo que mejor ha plasmado la autora a lo largo de todo el libro. Y Ifemelu lucha contra eso, o mejor dicho, no lo entiende, por eso decide abrir un blog en el que exponer su punto de vista. Sus motivos, su lado de la verdad. Su no hagas esto,  un cuando hables con un negro y tú seas blanco puede pasar esto, aunque tú no lo veas así.
        Pero como decía, también es una historia de amor, una historia sobre diferentes relaciones, de la trayectoria entre unas y otras, y de la vida. Después de mudarse Ifemelu a Estados Unidos empezamos a conocer todas sus facetas, se adapta, se americaniza, ya no es la misma. Pero no es americana. Tampoco es nigeriana ya. En ese momento te conviertes en un yo, creas un mundo propio al que perteneces porque ya no perteneces a ningún lado. 

Americanah es una larga historia sobre el amor que duerme en el fondo, tan en el fondo que, a veces, parece que ya no existe. También es una historia de relaciones humanas, de personalidades, de mentalidades que chocan, de ya no eres la misma, cuando eres tú la que piensas que todo el mundo está loco. Y es que otra de las cosas a tener en cuenta sobre este libro es que Chimamanda Ngozi Adichie nos relata su mundo, el de Nigeria. En la que tener un marido rico es lo más importante para una mujer, donde el estatus lo es todo, donde encontrar marido es la máxima preocupación. Donde la familia, la religión y los contactos se dibujan de un modo no tan diferente como aquí, pero siguen sin ser lo mismo. Y es que cuando has salido de ese círculo, volver a él es muy difícil. Esto no deja de repetirse a lo largo de todo el libro, primero por la propia tía de Ifemelu que emigra a Estados Unidos pero sigue con esa mentalidad, la de necesitar a un buen hombre en su vida (aunque sobra decir que el resultado no es tan bueno como ella esperaba), o las amigas y compañeras de trabajo de Ifemelu, con las que pasarán un par de momentos tensos por ese motivo. La parte americana de la novela tampoco se queda muy atrás, cuando eres blanco ves las cosas de otra manera. La cuestión de la raza importa más de lo que la gente quiere reconocer, más de lo que la propia Ifemelu creía al principio. Incluso en su círculo de amigos no faltan situaciones discriminatorias.
       Escribir un libro tan sincero, tan fiel a la realidad y al mismo tiempo dotar a los personajes del carisma suficiente no es un tarea fácil. Pero Adichie lo consigue, Americanah es un libro desgarrador a ratos, crítico en prácticamente todo momento, pero sobre todo real. Ifemelu es un personaje complejo, que no teme a las consecuencias de decir lo que piensa realmente, no teme criticar, explicar, exponer su realidad al mundo exterior, de expulsarlo todo en la red donde te puede leer cualquiera, donde te puede odiar cualquiera. Y también es un personaje enamorado, de uno, de otro, pero sobre todo de alguien muy especial para ella. Pero hay que leer Americanah no solo para disfrutar de una novela muy buena, sino que leerla como una oportunidad de descubrir una sociedad, una mentalidad, un país diferente al nuestro. Y es que también se puede aprender con ella. 
     

608 páginas / Random House / 24.90€

   . 5
Lagos, mediados de los noventa. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y Obinze, dos adolescentes atípicos, se enamoran apasionadamente. Como gran parte de su generación, saben que antes o después tendrán que dejar el país. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando por la importancia del color de su piel. Todas sus experiencias, desgracias y aventuras conducen a una única pregunta: ¿acabará convirtiéndose en una «americanah»?

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