Anime: Noragami



Por regla general de cada nueva temporada de anime que se estrena son varias las series que captan mi atención. Una sinopsis atrayente, un dibujo cuidado, o la promesa de algo inusual, son quizás las cosas que más llaman mi atención a la hora de escoger a mi siguiente víctima. Sin embargo pocas son las que consiguen sobrevivir al piloto o a los primeros capítulos. De la temporada anterior a la de Noragami el único que sobrevivió a la prueba inicial fue Kyoukai no Kanata, de la siguiente Black Bullet, y de la actual parece que la cosa marcha un poco mejor gracias a un bombazo esperado por muchos de nosotros como lo es Zankyou no Terror, o Tokyo Ghoul que por ahora deja en realidad un poco indiferente al personal. Pero hoy estoy aquí para hablar de mis impresiones sobre Noragami, el resto tendrá que esperar. 

Lo primero que tengo que decir es que Noragami cumple con creces mis tres requisitos que busco a la hora de disfrutar de un anime. Sí que es cierto que por desgracia al ser una serie de tan solo doce capítulos, quizás en cuanto a la profundidad de los personajes en ciertos aspectos me haya quedado un tanto desilusionada, pero la realidad es que Noragami se ha convertido en uno de mis animes favoritos de este año sin duda alguna. El mérito en parte también hay que dárselo a su maravilloso opening, y la bso que realza con maestría los momentos de mayor tensión en cada capítulo. Pero lo que más me gusta de Noragami es que aunque no le faltan algunos de los tópicos más conocidos es capaz al mismo tiempo de alejarse de ellos, brindándonos así una serie original, con unos personajes carismáticos y llenos de sorpresas


Aparentemente Hiyori Iki es una chica normal. Una estudiante normal, con unas amigas normales, salvo por un pequeño detalle: Hiyori es fan de una estrella de lucha libre, algo un poco fuera de lo común en una chica de su edad. Un día paseando con sus amigas es testigo de como un autobús está a punto de atropellar a un chico que sale corriendo detrás de un gato, y sin pensárselo dos veces se lanza a salvarlo. El nombre del chico en cuestión es Yato, sin embargo Yato no es lo que aparenta a simple vista, se trata de un dios que viene de como él lo llama "la otra orilla" como fruto de un deseo. Sin embargo las cosas para Yato no andan tampoco bien. Su antigua regalia (son espíritus que usan los dioses como armas) le abandonó, por lo que por ahora se tiene que buscar la vida, realizando encargos menores (como la búsqueda del gato que desencadena el encuentro entre Yato y Hiyori). Yato es uno de esos personajes que no me suelen caer bien al principio. Y es que su comportamiento durante la serie a veces me molestaba, llegando a ser a ratos un poco insoportable. Pero a medida que la historia avanza su curso me he dado cuenta que tiene su encanto, y sus verdaderas intenciones en cuanto a cierto hilo argumental son dignas de admirar. 

En cuanto al nexo que une a Hiyori y a él, os alegrará saber que no se trata del típico flechazo (y es que el romance en Noragami es inexistente), y es que Hiyori tras su accidente con el autobús a ratos se convierte en algo parecido a un "fantasma" quedando su cuerpo sumido en un profundo sueño, mientras su ¿alma? es capaz de desprenderse de su cuerpo y hacer cosas por su cuenta. Pero no es todo, también como fruto de ello adquiere la capacidad de ver a otros fantasmas, con sus diferentes tamaños y formas, cosa que desencadenará más de una situación peligrosa a lo largo de toda la serie. Lo bueno que tiene Noragami es que es capaz de mezclar en un capítulo elementos que te hacen reír junto con algunas peleas espectaculares, (que por alguna extraña razón siempre me hacían pensar en Inuyasha). Lo malo, es que en cuanto a la trama, a ratos me ha perecido un poco floja y en algunas ocasiones hasta repetitiva, y a pesar de no faltarle acción en prácticamente todos los capítulos, el argumento aunque bien plasmado en su conjunto resulta ser un poco pobre. Y es que esta (espero) primera temporada de Noragami ha sido una puesta en escena decente, pero que necesita desarrollar con más detalle todos los cabos sueltos y que te dejan con tantas ganas de más. 



Sin embargo, el planteamiento de Noragami hay que reconocerlo es muy llamativo, Yato es un dios que fácilmente podemos calificar como un don nadie, cuyo sueño sin embargo es convertirse en uno de los dioses más famosos, con su respectivo templo y ganar con los deseos de la gente un montón de dinero. Al juntarse al ya de por sí curioso planteamiento el problema de Hiyori que surge por culpa de Yato además, obtenemos situaciones en las que continuamente ambos se encuentran en peligro. Pero también la aparición de un tercer personaje que terminará por cerrar el trío, añadirá su (gran) pizca de problemas. Yukine es uno de los personajes que más simpatía me ha generado en menor espacio de capítulos. Aunque su historia no se termina de explicar del todo (me imagino que en el manga sí), sí que tenemos flashbacks suficientes para hacernos una pequeña idea sobre su vida antes de ser un regalia. Por desgracia Yukine aunque tiene su lado tierno es fácilmente tachable como un adolescente rebelde: roba, miente y pasa por constantes problemas, junto a un humor pésimo la gran mayoría del tiempo. Pero también se tiene que enfrentar a numerosos problemas con Yato a la hora de luchar contra los fantasmas.

Pero una vez puestos los cimientos de la trama de Yukine, y llegando casi al final de la temporada, nos encontramos con el verdadero meollo del asunto, en el que el pasado de Yato hará su acto de presencia, convirtiéndose así el último tercio de la serie en mi parte favorita, siendo además la más variada e impredecible. En cuanto a los personajes aunque ya lo comentaba por encima antes, cada uno de ellos tiene su encanto. Yato es un don nadie con un pasado oscuro pero que no lo aparenta, Hiyori es un personaje un poco típico en el sentido de que es la chica de buen corazón que siempre busca hacer lo correcto y ayudar a sus amigos, y Yukine engloba todos los sentimientos negativos en su interior, incapaz de adaptarse a su nueva vida. Así pues podemos decir que se trata de un trío bastante bien combinado. Por otro lado, Noragami esconde algún que otro golpe de efecto que te deja con ganas de seguir conociendo el resto de la historia, por lo que es una serie que se deja ver con facilidad. 


Por último es obligatorio mencionar el espectacular apartado gráfico de Noragami, un opening que se ha convertido en uno de mis favoritos de todos los animes que he visto, y una banda sonora simplemente impecable. Así pues Noragami es una excelente opción de entretenimiento, con unos personajes que van progresado paulatinamente y que seguramente para su futura temporada se guarda más de una sorpresa. Por otro lado si los doce capítulos os saben a poco, ya hay disponible un OVA (muy divertido) que resume muy bien la relación de sus personajes. Yo personalmente espero poder volver a ver a Yato lo más pronto posible. 

Se encuentra en . Bookmark the permalink. RSS feed for this post.

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark. Converted by LiteThemes.com. Header pertece a HazukiRokudo