Movie: El lado bueno de las cosas


Un poco antes de contar con actores tan archiconocidos como es el caso de Jennifer Lawrence, Bradley Cooper, Robert De Niro o Chris Tucker, una banda sonora correcta en todo momento y, en fin, un desarrollo bastante bien llevado a cabo, El lado bueno de las cosas tuvo -tiene- un formato físico previo. Y es que El lado bueno de las cosas o Silver Linings Playbook es también un libro escrito por el autor estadounidense Matthew Quick. Sin embargo hasta la fecha no he tenido el placer de leerlo así que en cuanto a la historia no puedo comparar si la adaptación en sí fue del todo fiel al contenido o no. De todos modos, El lado bueno de las cosas cuenta con una serie de factores con los que he disfrutado enormemente pese a tener también algunos defectos, como es el caso por ejemplo de tener unos personajes secundarios que me han resultado casi completamente indiferentes. 


La historia a simple vista puede parecer bastante fácil, típica, pero la interpretación de Bradley Cooper le da un toque especial, diría que hasta realza la locura en el ambiente. Pat, así es como se llama aquí Bradley. Un loco, así es como lo ve todo el mundo, padres incluidos, por eso su foto cuelga más abajo que la de su hermano en el recibidor de la casa. Un loco medicado que rechaza los medicamentos diciendo que no la necesita, que le vuelve tonto y que se encuentra mejor. Que está trabajando en ello. Piensa en positivo, esa es una de las frases que más veces vamos a escuchar a lo largo de toda la película quizás. En positivo, en salir del psiquiátrico, en volver a casa, en volver a conquistar a su mujer. Esas son las tres cosas que conocemos al principio. El pilar base, volver a casa, mejorar, reconquistar a Veronica. Para él no hay más. Pero la vida no es tan fácil. Las buenas intenciones no son suficientes, el daño ocasionado no es tan fácilmente reparable. La memoria y los recuerdos son nuestros peores enemigos cuando se trata de amor. Piensa en positivo, por favor, mientras crees que estás haciendo lo correcto, que vas por el buen camino, que lo vas a conseguir. Mientras tanto los de tu alrededor piensan que eres un acosador, que estás loco, que la mujer de tu vida no volverá contigo jamás. Pero Pat no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor (al menos al principio), su único motivo para hacer todo esto es Veronica. Lee los libros que ella recomienda a sus alumnos, sale a correr por las mañanas con una bolsa de basura a su alrededor para perder peso y promete que irá a terapia. Hasta que los desastres se suceden uno detrás de otro. 


Al principio se trata de una canción, que para él es LA canción. El vídeo de su boda que no está donde debería y le provoca un ataque -muy tenso el momento en la película por cierto-. Y el desastre de los desastres, Tiffany (Jennifer) una joven viuda que tras una fuerte depresión por la pérdida de su marido por un motivo muy "curioso" perdió su trabajo. Por una serie de circunstancias los dos se conocen, Pat mete la pata y los desastres comienzan a acumularse. La primera impresión sobre Tiffany es que es un personaje molesto con todos, maleducado y terriblemente irritante. Sin embargo a medida que vamos viendo la película y conociéndola poco a poco, nos damos cuenta que la primera impresión fue totalmente errónea. Jennifer Lawrence aquí tiene un papel que interpreta de maravilla, sus expresiones de enfado son magníficas y creo que supo darle un toque diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Desde este momento entra en escena un continuo cúmulo de sucesos que se puede resumir en: "a ver quién de los dos está más loco" y eso me encanta. Y es que no hay nada que los una mejor que la locura. Pat cree que Tiffany está loca y no deja de recordarle que su marido está muerto, ella pensaba que había encontrado a alguien que la entendía por fin. Ver cómo se ve cociendo poco a poco y a fuego lento una especie de relación de amistad-interés entre ellos dos fue maravilloso. Pat necesita algo de Tiffany y ella lo acepta con una única condición: que baile con ella en un concurso en el que no pudo participar con su marido. Entonces es cuando comienzas los entendidos y los malentendidos, una no cita, y lo más importante de todo, los bailes de prueba. Algo que para Tiffany es de vital importancia.


Al mismo tiempo conocemos varias historias correspondientes a los personajes secundarios, un amigo que hizo en el psiquiátrico Pat y que siempre intenta escaparse de ese lugar (Chris Tucker), el policía molesto que le tiene que vigilar en numerosas ocasiones, los problemas de un amigo por controlar la ansiedad que le provoca la familia y el trabajo o, la más importante de todas, la obsesión del padre de Pat (De Niro) por unos símbolos que hay que respetar para que su equipo de fútbol favorito gane, y para ello la presencia de su hijo es indispensable en muchos momentos. Aunque realmente El lado bueno de las cosas se centre más en el desarrollo de todo el proceso de volver a conectar con la realidad, también la parte de la relación con la familia aquí es muy importante. Pero la mala fama de Tiffany en el barrio no ayuda a que las cosas sean precisamente como a él le gustarían, y es que no se puede hacer feliz a todo el mundo a la vez. Llegados a este punto poco más puedo decir para intentar demostrar que El lado bueno de las cosas es una película que pese a ser convencional consigue sacarte una sonrisa en más de una ocasión. Con una química bastante bien conseguida entre los dos personajes principales, una banda sonora notable y un resultado final satisfactorio, es una película sin grandes pretensiones con la que disfrutar una tranquila noche de fin de semana.

Se encuentra en . Bookmark the permalink. RSS feed for this post.

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark. Converted by LiteThemes.com. Header pertece a HazukiRokudo